El 90% de la reacción de un conductor depende de la visión y ésta se ve seriamente limitada por la noche.
La visión se mide estudiando 3 factores principales, la agudeza visual, el campo visual y la sensibilidad al contraste, de los cuales la agudeza visual es el más importante y donde se exige unos mínimos de forma más específica ya que en el campo visual y la sensibilidad al contraste no quedan tan claros y en muchos casos dependerá del criterio del especialista.
No esperes a que te caduque el permiso de conducir para revisarte la vista. Si usas lentes graduados, lleva siempre la graduación correcta, los cristales limpios y sin ralladuras, gafas de repuesto y revísate cada año o cada dos años por tu optometrista. Que tenga pocas dioptrías no significa que no las necesites para conducir. Si observas cambios visuales (como ver borroso, ver mejor de cerca que antes, que se le cansa la vista “fatiga”, que te deslumbras más por la noche, que ves peor por la noche, al anochecer o al amanecer, que ves aros luminosos alrededor de los faros de los coches o focos luminosos), hazte revisar la vista por un optometrista.
Las personas que sufran trastornos en la visión de color deben aumentar las precauciones en caso de niebla, lluvia y aumentar la distancia de seguridad ya que pueden no percibir bien las luces traseras de frenado, sobre todo si son muy oscuras o están sucias. Pueden alterar también la visión de color los gases de la combustión del motor, exceso de alcohol y tabaco, algunos medicamentos y drogas. Evita conducir de noche, con tráfico intenso y situaciones estresantes. Evita conducir sin gafas de sol en días muy soleados o en zonas de playa o de nieve. Si sientes la necesidad de restregarte los ojos o de cerrarlos para que te descansen, para el coche y descansa o duerme un rato.
Evita la conducción nocturna sobre todo si tienes glaucoma y si tienes más de 65 años, miopía, cataratas o después de ser operado de problemas visuales y durante un tiempo prudencial. Los parabrisas teñidos y la utilización de gafas coloreadas son perjudiciales para la función visual durante la conducción nocturna. Lleva los faros bien nivelados y limpios. Si conduces habitualmente de noche o tienes más de 60 años aumenta el consumo de vitamina A en tu dieta (zanahoria, lechuga, espinacas, naranjas, mandarinas, melón, plátanos, pescado y aceite de maíz, etc.)
Indudablemente, la vista es el factor físico más importante para la conducción y su falta no puede ser sustituida ni complementada de manera alguna. Un conductor de riesgo desde el criterio visual, debe ser aconsejado sobre su peligro y se le debe facilitar la modificación y adquisición de estrategias compensadoras en la conducción, así como el control médico de la patología oftalmológica existente que le permita desarrollar una correcta actitud vial.
Las personas con visión monocular para poder conducir tienen que tener el ojo sano, con la agudeza visual y el resto de las capacidades visuales normales, y hacerlo según marca la Ley en cuanto a la velocidad máxima y a los meses de antigüedad en esta situación. Llevarán espejo retrovisor exterior a ambos lados y espejo interior panorámico.
El Reglamento General de Conductores establece que las enfermedades visuales que provocan una pérdida progresiva de la capacidad visual y que no permiten alcanzar los niveles de agudeza visual establecidos impiden la obtención o prórroga de la licencia de conducción.
Los padecimientos más comunes de deterioro progresivo de la visión son cataratas, glaucoma, retinopatía diabetica, retinosis pigmentaria y degeneración macular.
A partir de 50 años es obligatorio y mandatorio hacerse una revisión anual porque comienzan a surgir problemas como la tensión intraocular alta. Y, desde luego, a partir de los 5 años nos deberíamos hacer una primera revisión para asegurarnos de que todo está bien. Y luego depende de la situación particular de cada paciente.
Lo más importante es que el conductor tenga conciencia de sus propias limitaciones y sea autocrítico. No debemos subestimar nuestras capacidades. Si una persona cree que empieza a ver mal, tiene que consultar a un optometrista. Luego, por supuesto, podemos dar recomendaciones generales: moderar la velocidad, mantener la distancia de seguridad, llevar las luces encendidas y, además, las personas que toman medicación deben cerciorarse de que ésta no les produce somnolencia.


